BIENVENIDO/A
¡Hola! Soy Raquel Venque, psicóloga del deporte y de las artes escénicas y audiovisuales. Estudié psicología en la Universidad de Barcelona y me especialicé en Psicología del Deporte en la Universidad Autónoma de Barcelona. Por más allá de los títulos, soy mamá, hija, amiga, pareja, madrina, compañera... y fuí muchas cosas más.
El deporte siempre ha estado en mi vida: corrí, jugué en deportes de equipo e individuales, competí en muchos deportes distintos pero lo que realmente definió mi trayectoria "deportiva" fue el ballet. Lo empecé con tres años, lo dejé durante la universidad y más tarde volví. Hoy sigue siendo mi refugio, mi “modo avión”, la forma de volver a mí cuando todo se acelera.
Y quizá te preguntes: “Vale, pero… ¿qué tiene Raquel que no me puedan dar otros psicólogos del deporte?”

Lo que me diferencia no está solo en lo que sé, sino en cómo acompaño. Soy la misma dentro y fuera de la consulta: cercana, natural, honesta y, cuando toca, aparece también el humor. Eso lo confirmé cuando un deportista, tras su primera sesión, me dijo:
“Pensaba que esto iba a ser muy formal y frío… y me he sentido comodísimo. Eres cercana, te ríes, incluso sigues las bromas, y eso me da confianza. Vamos a hacer un buen equipo tú y yo.”
Ese día entendí que lo que realmente crea vínculo es ser real y saber estar ahí cuando importa.
Eso es lo que quiero que encuentres aquí: un espacio auténtico para entrenar tu mente, hacer que juegue a tu favor y disfrutar del camino en buena compañía.
Mis espacios son un lugar seguro y sin juicios, donde puedes venir tal como eres. Son prácticas, cercanas y con ese toque humano que hace que entrenar la mente no sea algo frío, sino algo que apetece.
Desde que fundé CREIX MÉS PSICOLOGIA, he acompañado a deportistas, artistas, opositores y profesionales de disciplinas muy diversas: fútbol, pádel, golf, motor, atletismo, natación, gimnasia rítmica, patinaje artístico, natación artística, hockey patines, hockey hierba, tenis mesa, balonmano, músicos… y, por supuesto, ballet.
Si dudas entre elegirme o no, mi respuesta es simple: prueba.
La mejor opinión siempre será la tuya después de conocernos en la primera sesión.






